Mallas de Secado
Tipos de mallas y redes de secado
Las mallas y redes de secado se distinguen por su formato y su capacidad: de varios pisos para colgar, planas para una sola capa o plegables para guardar.
| Tipo | Ventaja | Recomendado para |
|---|---|---|
| Mallas por pisos (2-8 alturas) | Mucha superficie de secado en poco espacio | Cosechas medianas y grandes |
| Mallas planas / bandejas de malla | Secado en una sola capa, fácil acceso | Cosechas pequeñas y manicurado |
| Plegables con cremallera | Se guardan dobladas y protegen del polvo | Espacios reducidos y almacenaje |
| Redes tensadas | Se montan en armario o carpa | Secado dentro del espacio de cultivo |
Mallas de secado por pisos
Las mallas por pisos son el formato más habitual: varias alturas de malla redonda unidas en una estructura que se cuelga, con 2, 3, 6 u 8 niveles según la capacidad que necesites. Cada piso reparte las flores en una sola capa para que el aire circule por arriba y por abajo, y muchas incorporan cremallera para cargar y proteger del polvo. Ocupan muy poco en horizontal y aprovechan la altura.
La importancia de un buen secado
Un secado correcto es lento y controlado: en oscuridad, con temperatura y humedad estables y aire en movimiento, sin corrientes directas sobre las flores. Si se seca demasiado rápido, se pierde aroma; si falta ventilación o sobra humedad, aparece el moho. Las mallas ayudan justo en eso: reparten la cosecha en capas finas y dejan que el aire llegue a todas partes por igual.
La malla adecuada según la cosecha y el espacio
La elección se reduce a dos variables: cuánto vas a secar y dónde. Para una cosecha pequeña, una malla de pocos pisos o una plana bastan; para volúmenes mayores, cuantos más niveles, mejor. El espacio manda: las de varios pisos aprovechan la altura de una habitación o un armario, y las plegables se guardan sin ocupar cuando no las usas. Conviene no sobrecargar cada piso para no comprometer la circulación del aire.
Uso y limpieza de las mallas de secado
Se cuelgan en un espacio oscuro y ventilado, con las flores repartidas sin que se toquen, y se controlan la humedad y la temperatura durante el proceso. Al terminar, la malla se limpia con cuidado y se deja secar antes de plegarla, para que no queden restos ni humedad que puedan afectar a la siguiente cosecha. Bien cuidada, dura muchas temporadas.
¿Para qué sirve una malla de secado?
Para secar la cosecha repartida en capas finas, con el aire circulando por todas partes. Da mucha superficie en poco espacio y ayuda a un secado uniforme, que es lo que conserva el aroma y evita el moho.
¿Cuántos pisos necesito?
Depende del tamaño de la cosecha y del espacio. Para poca cantidad, una de 2 o 3 pisos o una plana sobran; para volúmenes mayores, conviene subir a 6 u 8. Mejor no sobrecargar cada piso para no comprometer la ventilación.
¿Cómo se seca correctamente en la malla?
En un espacio oscuro y ventilado, con temperatura y humedad estables y sin corrientes directas sobre las flores. Se reparten en una sola capa, sin que se toquen, y se controla la humedad durante todo el proceso. Un secado lento conserva mejor el aroma.
¿Se pueden plegar y guardar?
Sí. La mayoría de las mallas por pisos son plegables y muchas llevan cremallera y funda, así que se guardan dobladas ocupando muy poco cuando no se usan.
¿Cómo se limpia una malla de secado?
Con cuidado, retirando los restos y, si hace falta, con un paño húmedo, dejándola secar del todo antes de plegarla. Así se evita que queden residuos o humedad que puedan afectar a la siguiente cosecha.

