Almacenamiento

Botes herméticos, tarros de cristal, bolsas antiolor, humidipacks, higrómetros y recipientes con cierre: todo lo necesario para que la cosecha se conserve en las condiciones adecuadas de humedad, luz y oxígeno.
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Qué degrada una cosecha mal almacenada

Un almacenamiento incorrecto deteriora en semanas lo que ha costado meses producir. Estos son los cuatro factores que intervienen:

FactorQué provocaCómo se evita
LuzDegrada los cannabinoides y los terpenos. Es el factor más agresivoRecipiente opaco o vidrio violeta; guardar en armario cerrado
OxígenoOxidación progresiva: pérdida de aroma y colorRecipiente hermético, lo más lleno posible para reducir la cámara de aire
HumedadPor encima del 65 % aparece moho; por debajo del 55 % el material se vuelve quebradizoHumidipack calibrado e higrómetro de control
TemperaturaEl calor acelera la degradación; los ciclos de frío-calor generan condensaciónLugar fresco y estable, entre 15 y 21 °C. No en la nevera

Humedad relativa: el dato que decide la conservación

La franja de referencia para conservar flores secas está entre el 58 % y el 62 % de humedad relativa. Por debajo, los tricomas se vuelven quebradizos y se desprenden al manipular el material. Por encima del 65 %, el riesgo de moho crece rápidamente.

EtapaHumedad relativa objetivoDuración orientativa
Secado50 – 60 % ambiental7 – 14 días
Curado (primeras semanas)60 – 65 % en el bote, con aireado diario2 – 4 semanas
Conservación58 – 62 % en el boteAlmacenamiento prolongado

Humidipacks

Son sobres de sales saturadas que liberan o absorben humedad hasta estabilizar el recipiente en un valor fijo (habitualmente 58 % o 62 %). Funcionan en ambas direcciones: rehidratan un material demasiado seco y absorben el exceso en uno demasiado húmedo. Se sustituyen cuando el sobre se endurece.

Higrómetros

El higrómetro mide la humedad real dentro del bote. Sin él se trabaja a ciegas: la sensación al tacto no distingue un 55 % de un 65 %, y esa diferencia es la que separa una conservación correcta de la aparición de moho.

Tipos de recipiente

Tarros de cristal herméticos

La opción clásica. El cristal es inerte, no cede sabores ni absorbe olores, y el cierre de goma garantiza el hermetismo. Su punto débil es la luz: deben guardarse dentro de un armario o en un lugar oscuro.

Botes de vidrio violeta

El vidrio violeta bloquea el espectro de luz visible y deja pasar solo una parte del ultravioleta y el infrarrojo. Permiten conservar el contenido sin depender de guardar el bote a oscuras.

Botes con control de humedad integrado

Recipientes de acero inoxidable o cristal con alojamiento para el humidipack y, en algunos modelos, higrómetro incorporado en la tapa. Concentran las tres funciones (hermetismo, opacidad y control de humedad) en una sola pieza.

Bolsas antiolor y bolsas de vacío

Las bolsas con capa de carbón activo bloquean el olor y son la opción práctica para el transporte. Las bolsas de vacío eliminan el oxígeno y son adecuadas para almacenamiento prolongado, aunque comprimen el material y pueden dañar los tricomas.

Cómo elegir el tamaño del recipiente

El recipiente debe ir lo más lleno posible: el aire que queda dentro es oxígeno trabajando contra la conservación. Un bote grande medio vacío conserva peor que dos botes pequeños llenos. Como referencia orientativa, un tarro de 500 ml admite en torno a 30-50 g de flores secas, según densidad.

Errores frecuentes de almacenamiento

Guardar en la nevera o el congelador

Los ciclos de frío y los cambios de temperatura al sacar y meter el recipiente generan condensación dentro del bote, que es una vía directa al moho. Además, en congelación los tricomas se vuelven frágiles y se desprenden con la manipulación.

Usar bolsas de plástico convencionales

No son herméticas, generan electricidad estática que arranca los tricomas y no bloquean el olor.

No airear durante el curado

En las primeras semanas, el material sigue liberando humedad interna. Abrir el bote unos minutos al día permite que salga esa humedad y entre aire limpio. Sin ese aireado, la humedad se acumula y aparece el moho.

¿Cuál es la humedad ideal para conservar la cosecha?

Entre el 58 % y el 62 % de humedad relativa dentro del recipiente. Por debajo del 55 % el material se reseca y los tricomas se desprenden al manipularlo. Por encima del 65 % el riesgo de moho aumenta rápidamente. Un humidipack calibrado mantiene ese valor de forma estable y un higrómetro permite verificarlo.

¿En qué recipiente se conserva mejor?

En un tarro de cristal hermético, guardado en un lugar oscuro y fresco. El cristal es inerte y no transmite sabores. Si el bote va a estar expuesto a la luz, la alternativa es el vidrio violeta, que bloquea el espectro visible. Lo que no funciona son las bolsas de plástico convencionales: no son herméticas y la electricidad estática arranca los tricomas.

¿Se puede guardar la cosecha en la nevera o el congelador?

No es recomendable. Los cambios de temperatura al sacar y meter el recipiente generan condensación en su interior, y esa humedad es la principal causa de moho. En el congelador, además, los tricomas se vuelven quebradizos y se desprenden con cualquier manipulación.

¿Para qué sirve un humidipack?

Estabiliza la humedad dentro del bote en un valor fijo, habitualmente 58 % o 62 %. Funciona en las dos direcciones: cede humedad si el material está demasiado seco y la absorbe si está demasiado húmedo. Se sustituye cuando el sobre se endurece, señal de que ha agotado su capacidad.

¿Cuánto tiempo se conserva bien la cosecha?

En condiciones correctas de hermetismo, oscuridad, temperatura estable y humedad entre el 58 % y el 62 %, el material mantiene sus características durante meses. La degradación no es súbita, sino progresiva: los terpenos son lo primero que se pierde, y con ellos el aroma.

¿Qué diferencia hay entre secado y curado?

El secado elimina la humedad exterior de la planta y dura entre una y dos semanas. El curado es posterior: el material ya seco se guarda en botes herméticos que se airean a diario, y durante ese proceso la humedad interna se redistribuye y se degradan los compuestos que aportan sabor a clorofila. El curado es lo que separa un producto correcto de uno bien terminado.