Cultivo

Todo lo que interviene en el manejo diario del cultivo, más allá de la luz, el armario y la nutrición: macetas y contenedores textiles, bandejas y platos de recogida, medidores de pH y EC, peladoras y tijeras de manicurado, y soluciones de control de plagas y hongos. En esta sección encontrarás cada categoría organizada por la labor que resuelve.
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Accesorios de cultivo: una categoría para cada labor

Los accesorios de cultivo se agrupan en cinco categorías, y cada una resuelve una labor concreta del ciclo: el contenedor donde crece la raíz, la recogida del drenaje, la medición del riego, el manicurado tras la cosecha y el control de plagas y hongos. La tabla resume para qué sirve cada categoría y en qué momento del cultivo entra en juego.

CategoríaPara qué sirveCuándo se usa
Macetas de cultivo y textilesEl contenedor donde crece la raíz: geotextil, plástico y autorriegoDesde el trasplante hasta la cosecha
Bandejas y platos de cultivoRecogida de drenaje, propagación y mesas de mareaToda la vida de la planta
Medidores de pH, EC y temperaturaControl de pH, EC, temperatura y humedadEn cada riego y a diario
Peladoras y tijeras de manicuradoSeparan la flor de la hoja y afinan el corte tras la cosechaEn el manicurado, tras cortar
Control de plagas y fungicidasIdentificación y tratamiento de plagas y hongosPrevención continua y tratamiento puntual

Macetas de cultivo y textiles: el contenedor de la raíz

La maceta define el volumen que tiene la raíz para desarrollarse, y con él, el tamaño que puede alcanzar la planta. Las de tela o geotextil favorecen el autopodado de la raíz y la oxigenación; las de plástico retienen mejor la humedad; las de autorriego incorporan un depósito que espacia los riegos. La medida se elige según el porte que se busque y el espacio disponible.

Bandejas y platos de cultivo: drenaje, propagación y mesas de marea

Las bandejas y los platos recogen el drenaje del riego, mantienen limpia la zona de cultivo y sirven de base para propagar esquejes o montar mesas de marea. Se eligen por la medida de la maceta y del espacio, y son útiles durante toda la vida de la planta, del esqueje a la cosecha.

Medidores de pH, EC y temperatura: cultivar con datos

Sin medir, se cultiva a ciegas. El medidor de pH indica si la planta puede absorber los nutrientes (fuera de rango, se produce bloqueo aunque el abono esté presente); el medidor de EC indica cuánto abono lleva realmente el agua de riego. Un termohigrómetro controla la temperatura y la humedad del espacio. Son las herramientas que convierten el cultivo en algo repetible en lugar de una lotería.

Peladoras y tijeras de manicurado: el acabado tras la cosecha

Tras cortar, hay que separar la flor de las hojas que la rodean. A mano, con unas buenas tijeras de manicurado, es un trabajo preciso pero lento; las peladoras mecanizan ese proceso y lo aceleran de forma notable cuando el volumen es alto. Las hay manuales y eléctricas, para material fresco o seco, y las tijeras curvas o de precisión afinan el acabado.

Control de plagas y fungicidas: prevenir antes que tratar

El control de plagas y hongos empieza por identificar pronto el problema y por mantener el clima en rango, porque la mayoría de las incidencias dependen del exceso de humedad y de la falta de ventilación. Las trampas de monitoreo, el control biológico y los productos y fungicidas autorizados completan la estrategia.

¿Qué material básico necesito para empezar a cultivar?

Además del armario, la iluminación y la ventilación, en el día a día del cultivo intervienen la maceta adecuada al porte de la planta, un sustrato, los medidores de pH y EC para controlar el riego, y las medidas de prevención de plagas. Tras la cosecha entran en juego las peladoras y las tijeras de manicurado.

¿Por qué son importantes los medidores de pH y EC?

Porque permiten cultivar con datos en lugar de a ojo. El pH determina si la planta puede absorber los nutrientes: fuera de rango se produce un bloqueo aunque el abono esté presente en el agua. La EC indica cuánto abono lleva realmente la solución de riego, lo que evita quedarse corto o quemar las raíces por exceso.

¿Qué maceta elijo para el cultivo de interior?

Depende del porte que busques y del espacio. Las macetas de tela o geotextil favorecen la oxigenación y el autopodado de la raíz; las de plástico retienen mejor la humedad y espacian los riegos; las de autorriego incorporan un depósito útil cuando no se puede regar a diario. El volumen de la maceta condiciona el tamaño final de la planta.

¿Necesito una peladora de cogollos o me basta con tijeras?

Depende del volumen. Para una o dos plantas, el manicurado a mano con tijeras es asumible y da un acabado muy fino. Cuando el volumen crece, una peladora acelera mucho el proceso de separar la flor de la hoja. Las hay manuales, más económicas, y eléctricas, para trabajar cantidades mayores, tanto en fresco como en seco.